Iván Espinosa: de México a Japón, el CEO que dirige Nissan y entiende dos mundos

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Nissan está entrando en una nueva etapa bajo el liderazgo de un CEO que conoce muy bien las dos caras de la compañía: la cultura mexicana donde comenzó su carrera hace más de 25 años como analista de producto y la disciplina japonesa desde donde hoy dirige una de las mayores automotrices del mundo.

Hay algo particularmente interesante en la historia de Iván Espinosa que no aparece en las cifras de ventas, en los planes de electrificación ni en las presentaciones corporativas de Nissan.

Es un detalle mucho más humano, que esta semana en su primera visita a México desde que asumió el cargo en abril de 2025, se hizo evidente al convivir e inspirar a unos 4,000 de los más de 16,000 empleados de Nissan Mexicana, hablando español y compartiendo su exitoso estilo de liderazgo, que se formó por su origen mexicano y actual puesto en Japón.

Eso significa que ha aprendido a moverse entre dos culturas que, aunque comparten una enorme pasión por los automóviles, pueden ser muy diferentes en prácticamente todo lo demás.

En México, la comida puede comenzar con unos tacos y una conversación que se alarga mucho más de lo previsto. En Japón, el sushi puede llegar acompañado de un respeto casi ceremonial por las formas. 

En México predomina una comunicación más abierta, expresiva y espontánea. En Japón pesan mucho más el respeto por el espacio personal, la jerarquía, el consenso y la precisión.

Para alguien que comenzó su carrera profesional en México y ahora ocupa la máxima posición ejecutiva de Nissan en Yokohama, aprender a interpretar esos códigos culturales no es un detalle menor.

Probablemente ha sido parte de su preparación para el puesto que ocupa hoy y la forma en que transmitió su visión para el futuro de la empresa durante la visita a la Planta Nissan Aguascalientes A1.

Dos mundos, una misma compañía

Espinosa nació en México y tiene una formación de ingeniero mecánico. Su carrera dentro de Nissan comenzó precisamente en México, antes de llevarlo a diferentes responsabilidades internacionales hasta convertirse en presidente y CEO global de la compañía.

Hoy vive y trabaja en Japón. Y el contraste cultural es enorme.

México es un país de clima generalmente cálido, aunque con una diversidad geográfica que va desde zonas tropicales hasta regiones desérticas. Japón, en cambio, tiene cuatro estaciones mucho más marcadas y puede ofrecer inviernos considerablemente fríos dependiendo de la región.

La diferencia también está en la manera de entender el tiempo.

México tiene el “ahorita”, que puede significar desde inmediatamente, hasta dentro de 5 años, pasando por mañana, la semana próxima, en un año o … nunca.

Japón tiene una obsesión casi matemática-religiosa por llegar a tiempo.

En Japón, llegar tarde no es una característica cultural que se pueda tomar a la ligera. Eso se vuelve todavía más evidente cuando el transporte diario de ambos países entra en la ecuación. 

En la mayor parte de México, el automóvil continúa siendo una herramienta fundamental de movilidad, acompañado por sistemas de transporte público con diferentes niveles de eficiencia según la ciudad.

En Japón, especialmente en grandes centros urbanos, los trenes y el metro son una columna vertebral de la vida cotidiana y destacan por su eficiencia y puntualidad.

Para un ejecutivo que tiene que tomar decisiones a gran velocidad, vivir en un entorno donde la precisión forma parte de la rutina diaria puede terminar influyendo también en la manera de trabajar.

Del “ahorita” mexicano a la precisión japonesa

Hay otra diferencia todavía más interesante: la comunicación.

La cultura mexicana suele ser cálida, expresiva y muy social. Las relaciones personales tienen un peso importante y es común que una conversación de negocios termine hablando de familia, comida, fútbol o cualquier otro tema.

Japón funciona con códigos diferentes. Existe una mayor reserva, un fuerte respeto por las reglas y una atención especial al espacio personal y a las jerarquías.

Eso no significa que una cultura sea mejor que la otra. Significa que las reglas del juego son diferentes. Y Espinosa ha tenido que aprender a jugar en ambos terrenos.

Mi primera experiencia en Japón:  Lost in time, I am going back to Japan

Su actual estilo de liderazgo parece reflejar precisamente esa combinación. Él mismo ha descrito un trabajo basado en velocidad, empatía y la necesidad de romper los silos organizacionales.

En una compañía japonesa que está atravesando una transformación profunda, tras salir de un punto cercano a la bancarrota hace menos de dos años a reportar ganancias de casi $500 millones de dólares en 18 meses. Su capacidad para entender diferentes perspectivas culturales ha resultado ser especialmente valiosa.

El CEO que maneja un Nissan Z

Hay una imagen que resume bastante bien quién es Espinosa. Cada mañana, en Japón, llega a las oficinas de Nissan conduciendo un Nissan Z. No es cualquier automóvil para él. Participó en su desarrollo por lo que siente un vínculo personal con el modelo.

Es una escena que tiene algo de simbólico: un mexicano conduciendo uno de los deportivos japoneses más emblemáticos, mientras se dirige a la sede de una compañía japonesa que ahora dirige a nivel global.

Y detrás de esa imagen hay una rutina bastante exigente.

Espinosa intenta dormir al menos siete horas y suele comenzar su día alrededor de las 7 de la mañana. Una vez en la oficina, la jornada cambia completamente de ritmo.

Ha explicado que recibe constantemente información, cifras, reportes y decisiones procedentes de diferentes áreas. Y hay una idea suya particularmente reveladora: “Todos saben más que tú” cuando se trata de sus respectivas especialidades. Es una forma interesante de entender el trabajo de un CEO.

Y tiene la humildad suficiente para reconocer que “los mejores auto nacen escuchando a las personas”, a pesar de su formación como ingeniero mecánico, aunque no pretende ser el mayor experto en ingeniería, manufactura, marketing, finanzas o tecnología. 

Su trabajo es escuchar a quienes sí lo son, procesar rápidamente la información y decidir para obtener los mejores resultados para la compañía.

Japón le enseñó lo que México también necesita

Espinosa ha descrito el entorno de Nissan como extremadamente demandante. Según sus propias palabras, ocurren tantas cosas cada mañana que puede resultar incluso intimidante.

La respuesta, en su visión, es velocidad y agilidad.

Y aquí es donde su experiencia entre México y Japón adquiere todavía más sentido. 

México puede aportar una enorme capacidad de adaptación, creatividad, improvisación y cercanía con el consumidor.

Japón aporta disciplina, procesos, precisión, consistencia y una cultura de mejora continua.

Un ejecutivo que ha vivido profesionalmente en ambos mundos puede entender que la verdadera ventaja no está en escoger uno u otro, sino en saber cuándo aplicar cada uno.

Esa combinación puede ser especialmente importante para Nissan mientras intenta recuperar competitividad en un mercado global que cambia a una velocidad extraordinaria y ahora enfrente nuevos retos que van desde la guerra de aranceles desde Estados Unidos, hasta el impulso de la industria automotriz de China, que ya domina en muchos sectores alrededor del mundo.

Un poco de México… y mucho de Japón

La vida personal de Espinosa también refleja esa mezcla. Sus jornadas suelen terminar entre las 7:30 y las 8 de la noche. Al llegar a casa todavía revisa correos y procura reservar algunas noches para estar presente con su esposa y sus dos hijos.

Los fines de semana intenta jugar tenis y, cuando no puede, golf. También toca batería y guitarra en una banda de rock. La música, según ha explicado, le permite desconectarse del trabajo y mantener una conexión con su identidad personal. Y, por supuesto, están las motocicletas y los automóviles.

Es una combinación bastante curiosa: el CEO de una de las mayores compañías automotrices del mundo puede pasar de una reunión sobre estrategia global a tocar batería, jugar tenis o salir en motocicleta por los paisajes japoneses.

Su historia coincide además con una de las más interesantes de Nissan en América Latina, que se puede endentar mejor con el SUV compacto Kicks, que nació en Brasil y debutó en 2016, justo a tiempo para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

Fue desarrollado originalmente pensando en las necesidades y estilos de vida de los consumidores latinoamericanos y terminó convirtiéndose en un producto global. Desde su lanzamiento, el modelo ha acumulado más de 866,000 unidades vendidas en la región.

Ahora la nueva generación incorpora tecnologías como Nissan e-POWER en Japón y algunos mercados latinoamericanos.

Es decir, la misma compañía está haciendo algo parecido a lo que ha hecho Espinosa durante su carrera: tomar ideas de diferentes culturas y mercados y convertirlas en algo que pueda funcionar a escala global.

El próximo capítulo de Nissan

Eso ayuda a entender por qué el anuncio de Nissan para América Latina resulta más importante de lo que parece a primera vista.

La compañía planea introducir seis nuevos vehículos y tres tecnologías electrificadas durante los próximos 12 meses y pretende tener el 100% de su portafolio regional renovado para finales de 2027.

América Latina representa aproximadamente el 15% de las ventas globales de Nissan y cerca del 25% de su producción mundial. La región comprende 39 mercados y emplea a más de 20,000 personas.

No es, por tanto, una operación periférica. Es una pieza importante del futuro de Nissan. Y quizá uno de los elementos más interesantes de esta nueva etapa sea precisamente quién está al volante.

Espinosa conoce el México de los tacos, el fútbol, la conversación larga y el “ahorita”, pero también ha aprendido a vivir en el Japón del sushi, el béisbol, los trenes puntuales, las reglas y el respeto por el espacio personal.

Entre esos dos mundos construyó su carrera.

Ahora tiene la responsabilidad de utilizar todo lo aprendido para dirigir una compañía que necesita precisamente eso: entender mercados muy diferentes, moverse rápido y encontrar una manera de combinar tradición con innovación.

Porque si algo demuestra la trayectoria de Espinosa es que, en la industria automotriz global, entender un automóvil es importante; entender a las personas que lo van a conducir puede ser todavía más importante, ya sea en Yokohama o en Aguascalientes.

Ai Auto Podcast S7E43
The Iván Espinosa Effect: Pride & Inspiration at Nissan Aguascalientes

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Javier Mota es un periodista digital especializado en la industria automotriz con experiencia en todos los medios; prensa escrita, televisión, radio e internet. Ha compartido sus conocimientos en programas nacionales de televisión y radio como Sirius XM Radio, Univision, NBC Telemundo y CNN en Español. Además, es el co-prersentador del podcast Total Car Score. Fue el primer periodista hispano elegido al Jurado del North American Car and Truck of the Year Awards. También es miembro del Jurado del World Car of the Year Award.